Hoy me he despertado y he visto inmediatamente un rayo de luz. Me he girado y estabas tú, abrazado a mí, aún durmiendo.
Y he apretado fuerte los ojos y al abrirlos, había un rayo más de luz, pero no estabas tú.
Y si cada rayo reflejase el tiempo que pasa, quisiese romper los relojes de todo el mundo, porque me gustaría asegurarme de que, cada vez que abriese los ojos, vería siempre lo mismo.
Y es que aún no han pasado ni dos minutos y ya hecho de menos tu calor, tus abrazos, tus miradas. ¿ Y sabes? Te quiero ya aquí, porque, aunque no lo creas, te he echado de menos,
A.
No hay comentarios:
Publicar un comentario