jueves, 16 de diciembre de 2010

Vuelta a empezar.

ÉL. Sí, siempre él. El centro de todo. El centro de horas interminables, días perfectos o juegos no tan perfectos. Sea lo que sea, da igual, siempre formará parte de cualquier momento. A la hora de pensar, sólo él ocupa mi cabeza. A la hora de llorar, él es el único culpable de sacarme las lágrimas. A la hora de reír.. Sólo él me recuerda que no merece la pena sonreír sino le tengo.
Y con este absurdo pensamiento, sigo mis días. Es una dependencia estúpida, sin sentido.  ¿ Qué he encontrado en él? ¿ Me da algo? Al contrario. Solo me quita horas de felicidad, sueño, y todo el corazón que tengo en el fondo del pecho. Parece poco, pero es la base de casi todo lo que tengo.
Le odio. Sí. Me hace sufrir. Me hace llorar. Pocas veces consigue hacerme reír. Casi siempre me saca tontas sonrisas que no sirven para nada siempre dirigidas a su persona. En ocasiones, hace que una enamorada risita se escape.  Otras veces, fija mi mirada en él, para hacerme daño, intentar que no pueda independizarme de él, porque sí, estoy enganchada.
Y sigo. Le odio. Me hace daño, me hace llorar, perder el tiempo inútilmente… Es tonto, imbécil, engreído, orgulloso, creído, estúpido, desastre, egoísta, insensible, mentiroso, cruel, bruto, falso.
Pero, ¿ sabes cuál es el problema? Cuanto más tonto, imbécil, engreído, orgulloso, creído, estúpido, desastre, egoísta, insensible, mentiroso, cruel, bruto y falso es, cuanto más le odio,  más le quiero.
angelus.

No hay comentarios:

Publicar un comentario