Sí, me gusta escribir. Me gusta soltar todos mis pensamientos en miles de palabras. Me gusta anotar frases sin sentido, luego volver atrás y corregirlas. Me gusta coger el teclado y empezar a teclear como una loca. Feliz, contenta , alegre, triste, abatida, o para desahogarme. El caso, escribo.
Y me da igual lo que digan. Me da igual si piensan que son bonitos, feos, largos, cortos, cursis, sentimentales, sosos… Me da igual. No escribo para leer, sino para sentir. Sentir cada letra al ritmo de la música que la acompaña, al ritmo de mi vida. Me gusta leer y releer las líneas que más me gustan, las que más significan, y volver a vivir los momentos que, si no fuese por esto, se habrían borrado. Comparto todo lo que pienso, y a la vez lo escondo. Bonita contradicción, pienso, y con esto en mente, sigo tecleando. Y así, relleno páginas y páginas, como formando libros. Río y lloro con ellos, incluso en ocasiones cambio.
Y me sigue dando igual. Pueden ser de verdad, otros inventados, pero con ellos consigo soltar toda una tensión acumulada, una experiencia vivida o una pelea solucionada. Alegres y tristes sucesos, que escritos, quedan siempre bien.
Y sigo insistiendo. Puede que este no sea el tablón del siglo, el más “bonito ”… Pero sí el más sincero. Habrá gente que piense que un montón de signos juntos no son palabras, sino una pérdida de tiempo. Llámalo como quieras. Me encanta perder el tiempo.
Gran verdad que una imagen vale más que mil palabras, pero también es cierto que con miles de palabras, reconstruyes esa imagen.
angelus!
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