miércoles, 17 de noviembre de 2010

TÚ.

Pi…..
Hola.
Pi….
Muy bien, y tú?
Pi…
¿ Sabes? Te quiero.
Pi….
No en serio, es verdad. No, yo mucho más.
Pi…..
No seas tonto, sabes que yo más.
Pi…. 
Yo también te necesito.
Pi…. Este es el contestador del número 6811… En este momento no puedo atenderle, llame más tarde o deje un mensaje. Pi….
Otra vez el puto pitido. Vale, lo sé, no estás, nunca estarás, y ni mucho menos para hablar conmigo. ¿De qué sirve hablar si no hay otra persona que te diga lo que quieres oír?
Las palabras hacen daño, y mucho, pero más todavía su ausencia. Sí, el silencio. Largo, pesado, amargo… Que parece abundar cuando menos lo necesitas.
Hay gente que cree que hay algo que duele más que eso, y es la palabra amor. Te quiero. Te necesito. Eres mi vida… Siempre salen acompañados de mentiras y falsedades. Y eso sí que duele, si que te destroza.
Pero no. Tras decir un sincero te quiero, hiere más no escuchar respuesta. Tras preguntar un, ¿ me quieres? … Eso sí que duele. Entonces te preguntas, ¿ dónde está eso que llamas amor? ¿ Sólo sirve para engañar? El amor está muy adentro, en el más profundo y amargo de los silencios.
Otros, se quedan con que una imagen vale más que mil palabras. De acuerdo. Sí, a veces te gusta. A veces quieres prescindir de sonidos, porque solo las imágenes bastan. Prefieres no escuchar nada, limitarte a sentir…
Aun así… Yo ahí no quería silencio. Quería tu voz, tus palabras… te quería a ti.
A.

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