martes, 9 de noviembre de 2010

Has venido para no irte jamás, recuérdalo.

Después de estar hablando un buen rato me decidí a hacerlo, sí, necesitaba expresarlo, soltarlo al exterior, dejar de callarmelo.
- Dime algo.
- Haber...
- Mírame a los ojos.
Me mira, con la mirada un poco distraída, reflejando poco interés. Hago un ligero movimiento para captar su atención, con éxito, me decido a decírselo.
- Dime que me quieres siendo lo más sincero posible.
- Te quiero
- ¿Lo juras?
Casi sin poder terminar la frase, me agarra fuertemente evitando que me vaya. Se acerca, tanto como para poder llegar a notar su respiración en mis mejillas. Levanta la vista y me quedo perdida en su mirada. Lentamente se va acercando cada vez más a mi, pero eso sí, sin quitar la vista de mis ojos. Acaba rozando sus labios con los míos y ahora sí lentamente cierra los ojos.



Paulis.

1 comentario: