miércoles, 10 de noviembre de 2010

#

Sentados, uno junto a otro. Muy pegados. Yo estaba genial, pero aún así había algo dentro de mí que me quitaba toda ilusión; sabía a quién quería, y no podía hacer nada para impedírselo.
-          Bueno, ¿ y quién te gusta ?- me dijo.
-          Ehh.. No lo conocerías- parecía irónico que me lo preguntase, justo él.
-          Venga ya…
-          Y a ti, ¿ quién te gusta? – suspiré-  Aunque ya me lo imagino…
-          ¿ En serio?
-          De verdad. A ver.. dime, ¿ cómo es?
-          Mm.. Es rubia, y tiene unos preciosos ojos castaños.
-          Vale- lo sabía, era ella… -. Sigue.
-          Es divertida.
-          De acuerdo.
-          Está loca.
-          Pero así son muchas jaja – hice como si no lo supiese desde un principio, desde hacía ya mucho… -. Dime, ¿  cómo va vestida?
-          Pues… Tiene unos vaqueros pitillos y un suave chaleco naranja. Y … la quiero mucho.
La busqué con la mirada para confirmar lo que ya sabía, pero no me acordaba de que ése día ella no había venido.   ¿ Cómo sabría lo que llevaba puesto..?
Le miré, como pidiendo respuestas. Le miré, sí, con esos ojitos de enamorada. Y él, me abrazó con ternura, dándome calor, dándome cariño. Dándome lo que me hubiera gustado tener desde que le conocí. Dándome su amor. Su amor. El que yo quería. No el de otros. Solo el suyo.
Entonces, no sé por qué, miré mi chaleco, mi naranja y suave chaleco.






A.

No hay comentarios:

Publicar un comentario